Mi viaje a Guijuelo
Durante mi última visita a Guijuelo, he podido comprobar como desde la entrada del pueblo, fábricas, chacinerías, charcuterías y tiendas de carne inundan el pueblo. Un millón y medio de cochinos se sacrifican al año. La población de Guijuelo de 5.600 habitantes se ve aumentada con otras 2.000 personas que vienen a trabajar durante la campaña que comienza a mediados de diciembre con la matanza hasta abril.
En mi corta pero intensa visita a este pueblo de tan grande renombre mundial por su incomparable jamón ibérico, tuve la oportunidad de visitar algunas fábricas dedicadas a la elaboración de este delicioso manjar, el cual creo que tiene la culpa que mucha gente no se haga vegetariana. Debo agradecer la amabilidad y la cortesía con la que fuí recibida y que me dieran todo tipo de explicaciones referente a la cura de un buen jamón.
Después de ver en una sala acondicionada kilos y kilos de sal de Torrevieja amontonados, subimos a una de esas salas donde miles de jamones cuelgan del techo. Allí se me dispararon todos los sentidos, el olor delicioso, la boca se me hacía agua y empecé a pensar en una tapita de este jamón brillante. La persona que me acompañaba se dió cuenta que mi mirada se dirigió a unos pequeños charcos que habían en el suelo. ” Esto es el sudor de los jamones, se nota que son de bellota porque sudan y por el tocino, mira ” y entonces hunde su dedo en el tocino de uno de los jamones, y empezó a chorrear. ” Esto sólo pasa con el verdadero jamón ibérico ” me dijo. La Denominación de Origen lo sabe y por eso cuida los controles.
Fué un autentico placer hablar con estas personas que tan bien me explicaron todo lo relacionado con esta indústria.
Mi instancia llegó a su fin, y cómo no iba yo a traerme una de estas joyas! Cada vez que en casa saboreo una loncha de jamón de Guijuelo, me viene a la memoria mi recorrido por este pueblo salmantino. ¡ Y sí señor ! El jamón de bellota de Guijuelo hace honor a su renombre. ¡ Es el mejor jamón del mundo !






